Anderson Bermello

 

El pequeño río que hablaba

En el bosque cercano al pueblo, había un río cristalino que corría alegre entre piedras y árboles. Tomás, un niño curioso y aventurero, solía caminar por sus orillas y escuchar el murmullo del agua. Una tarde, el río comenzó a hablar:

“Tomás, me estoy ensuciando y los peces ya no pueden nadar tranquilos. Necesito tu ayuda.”

El niño, sorprendido pero decidido, empezó a recoger la basura que encontraba y a enseñar a los vecinos cómo mantener limpio el río. Poco a poco, más niños y adultos se unieron a la causa, aprendiendo que cada acción cuenta para proteger el agua y los seres que viven en ella.

Con el esfuerzo de todos, el río volvió a brillar, los peces nadaban felices y Tomás sonreía orgulloso por haber salvado un lugar tan especial.

Moraleja: Todos podemos proteger el agua y la naturaleza si actuamos con responsabilidad y trabajamos juntos.

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